jueves, 31 de agosto de 2017

Epistolares



UNA CARTA DE LA TFP
(Tradición Familia y Propiedad)

Hace pocos días encontré la carta que el 9 de marzo de 2003 escribió John Horvat II, Vice presidente de la TFP (Tradición, Familia y Propiedad) en los Estados Unidos en apoyo a la guerra contra Iraq del Presidente George W. Bush.(*)
Como es sabido, la escandalosa guerra genocida realizada a Irak en el año 2003 por los Estados Unidos y su aliado –en realidad, su titiritero—el Estado de Israel, costó al pueblo iraquí más de un millón de vidas humanas, el colapso del estado y de la sociedad Iraquí, inmensa destrucción e indecible sufrimiento.
Dicha guerra careció de toda justificación real y proporcionada y se basó en un conjunto de mentiras (la pretensión de destruir un arsenal de armas de destrucción masiva y de armas químicas que no existían, etc) fabricadas ad hoc por el belicismo judeo-neoconservador en control de la política exterior norteamericana. (Cfr. Neoconed! Again. Hypocrisy, Lawlessness, and the Rape of Iraq. Editado por D. L. O'Huallachain y John Forrest Sharpe. Light in the Darkness Publications. Viena, Virginia. 2005).
El designio estratégico real fue destruir uno a uno los estados autocráticos de la región e imponer gobiernos “democráticos” afines (la “primavera árabe”) y subordinados a los intereses geopolíticos del Estado de Israel y su instrumento servil, el gobierno de los Estados Unidos. La política exterior de los Estados Unidos, tal como han demostrado con tanta valentía como rigor académico los profesores John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, está diseñada, controlada y dirigida en función de los intereses expansionistas del Estado de Israel por el lobby israelí: es decir, esa amplia y poderosa coalición de organizaciones sionistas y pro sionistas con base en Washington D.C y en Nueva York, entre las cuales se destacan el AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), la ADL (la Antifamation League), el WINEP Washington Institute for Near East Policy, la CUFI (Christians United for Israel) y mas de ochenta poderosas fundaciones y “think tanks” (the American Enterprise Institute) llamados neoconservadores, agentes y operadores pro israelíes en las universidades más importantes y en los medios de comunicación, que ejecutan las políticas decididas en los niveles más altos del poder, con total desprecio de los verdaderos intereses del pueblo norteamericano.
Desde una perspectiva católica, la carta de marras del Sr Horvat es interesante pues pone de manifiesto varias cosas:
1. la obsecuencia y el desvergonzado alineamiento de la TFP, una institución que se dice católica, con el más craso americanismo, con los intereses del gran capitalismo anticristiano y el neoconservadorismo pro sionista.
2. Diciéndose católica, la TFP, a través de señor Horvat no vaciló en manipular escandalosamente la verdad y contradecir los dramáticos llamados que el Papa Juan Pablo II hizo entonces en contra de una declaración de guerra, y lo metió gratuita e injustamente en una bolsa que caracteriza como “coro de socialistas, clérigos liberales, pacifistas radicales, anarquistas y organizaciones no gubernamentales de izquierda”.
3. La TFP y otras organizaciones católicas americanistas conservadoras en los Estados Unidos vivieron durante décadas de la cruzada anticomunista. Después de la caída del muro, reconvirtieron su bandera anticomunista en una cruzada contra el Islam. Su conducta fue análoga a la de los hermanos Foster y Allen Dulles ‒gerentes políticos del Establishment‒ cuando en 1953 murió Stalin y desapareció el “cuco” que les era imprescindible para galvanizar aliados en la Guerra Fría, que ellos mismo impulsaban. Decidieron entonces prolongarla por diversos medios a fin de justificar la expansión del imperio judeo masónico americanista del cual se consideraban garantes. (David Talbot. The Devil's Chessboard. Allen Dulles, the CIA and the Rise of America's Secret government. HarperCollins Publishers. 2015).
4. Así como la TFP, con ropaje tradicionalista, en general calla las raíces judaicas mesiánicas del comunismo y del marxismo, y siempre las del capitalismo liberal (padre putativo del primero), también hoy calla que son el Estado de Israel y las fuerzas sionistas y pro sionistas neoconservadoras americanistas las que, instrumentando la política exterior de los EE.UU, han generado el caos y la desesperación inmigratoria en y hacia Europa.

Luis Alvarez Primo
Bella Vista, 30 de agosto de 2017
Festividad de Santa Rosa de LIma

(*) Carta de John Horvat II, Vice presidente de la TFP en los Estados Unidos en apoyo a la guerra contra Irak del Presidente George W. Bush. (Mi traducción)

9 de marzo de 2003

Señor George W. Bush
Presidente de los Estados Unidos de América
Casa Blanca
1600 Pennsylvania Ave., N.W.
Washington, D.C. 20500

Estimado Señor Presidente:

Le escribo para expresar el entero apoyo de la TFP a las FuerzasArmadas que Ud, como Comandante en Jefe, ha enviado a combatir contra el régimen de Saddam Husseim en Irak.

Tal como Ud ha dicho con frecuencia, los Estados Unidos, como nación soberana, tiene el derecho a declarar la guerra, cuando su pueblo, su integridad territorial, o sus intereses son atacados o amenazados. Nuestra soberanía nos permite tomar esta decisión con independencia de los organismos internacionales.

Más aún, el derecho natural no distingue entre guerra defensiva u ofensiva. Es suficiente que la amenaza sea real e intimidante. El mismo derecho apoya la facultad de un estado soberano de concurrir en ayuda de un pueblo oprimido que sufre bajo el yugo de un régimen injusto, y, según las circunstancias, este derechio natural puede obligar en virtud de la caridad.

Los ataques del 11 de septiembre pusieron de manifiestola existencia de un enemigo cuyos ideólogos proclaman su objetivo descaradamente: el exterminio de los Estados Unidos y de la civilización Occidental.

Sin embargo, a través del mundo un coro de socialistas, clérigos liberales, pacifistas radicales, anarquistas y organizaciones no gubernamentales de izquierda no sólo impugnan la causa de esta guerra, sino el mismo derecho de los Estados Unidos a declararla. Esta posición es inaceptable puesto que deshonraría a los Estados Unidos dejánlo inherme frente a una amenaza muy real.”

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